CÓDIGO ÉTICO

CÓDIGO ÉTICO GUÍAS GOYARCYL
Código ético de conducta del observador de aves y de otros animales.
Basado en el Código ético para los observadores de aves de SEO/Birdlife.
1. El bienestar de las aves debe ser SIEMPRE lo primero.
Tanto si eres anillador, fotógrafo de la naturaleza, científico o sencillamente, un observador de aves, debes tener en cuenta que el bienestar del ave es SIEMPRE lo primero.
Es la máxima que siempre hemos de tener presente. Cualquier actividad que pueda interferir en la vida de las aves debe llevarse a cabo bajo esta premisa. Siempre que veamos que nuestra presencia o actividad pueda suponer una molestia o problema para un ave deberemos retirarnos o finalizarla, por lo menos hasta que se resuelva. En caso de duda nos regiremos por un principio de prudencia y optaremos por la opción que no genere ningún problema a las aves. Existen muchos casos diferentes de molestias o impactos negativos en los que podemos vernos involucrados y que iremos comentando en los puntos siguientes.
No todas las especies toleran del mismo modo las molestias que podemos ejercer los seres humanos. A continuación detallaremos algunos consejos prácticos que debemos tener en cuenta a la hora de tratar de asegurar el máximo respeto por las aves:
·     Para la observación de cualquier especie, especialmente, de aquellas más sensibles a las molestias humanas (cigüeña negra, garza imperial, búho real), aquellas que sufran una objetiva persecución por parte del ser humano (lobo, perdiz pardilla) o aquellas cuyas poblaciones se encuentren en una situación más delicada (urogallo, águila perdicera, águila imperial, alondra ricotí, pito negro y mediano) debemos limitar las zonas de observación a los miradores, caminos, pistas y senderos ya existentes y, siempre, que no generen una alteración en su comportamiento.
·     En ningún caso haremos uso de reclamos sonoros para atraer aves, siendo especialmente rigurosos, durante la época de cría. Fuera de la época de cría, y extremando las precauciones, podría valorarse el uso de reclamos para actividades de observación y educación ambiental, con especies de passeriformes comunes y resistentes a las molestias humanas como los páridos, trepadores azules, etc.
·     En el caso de utilizar comederos y bebederos como “atrayentes” para observar aves, deberemos asegurarnos que no se las expone a un riesgo mayor que la propia inanición o sed. Hoy en día sigue siendo muy habitual el silvestrismo y no son pocos los niños y adultos que se dedicarían a capturar aves si supieran como atraerlos a su jardín.
·     No ofrecer la observación de nidos salvo en condiciones de rigurosa seguridad, ya sea por su objetiva inaccesibilidad o por ubicarse en espacios con vigilancia. En el caso de la observación de nidos, sólo recomendamos posibilitar el avistamiento para especies rupícolas en emplazamientos con características similares de seguridad a las que puede haber en lugares tan conocidos como El Salto del Gitano o la Portilla del Tietar. Para las especies que se reproducen en árboles, limitaremos la observación a aves coloniales como cigüeñas y garzas reales, y siempre a una distancia que evite una alteración de su conducta. En ningún caso, ofreceremos la observación de nidos de rapaces que se ubiquen en árboles. Nunca se sabe quién puede estar observándonos. Delatar la presencia de un nido de ratonero o milano puede suponer su destrucción por parte de los cazadores.
·     Para la observación de aves acuáticas buscaremos, preferentemente, humedales que dispongan de observatorios y senderos marcados que estén integrados en el “día a día” de las aves y cuyo uso no genere una alteración de su conducta.
·     Todas las empresas o particulares que se dedican al turismo ornitológico deberán rechazar incluir en su material de promoción o información, cualquier fotografía de nidos y pollos no volanderos y aquellas que puedan revelar su ubicación. Una excepción razonable podría ser las fotografías urbanas de cigüeñas o las hechas desde miradores o en centros de interpretación y otras instalaciones vigiladas que aseguren la seguridad de las aves.
2. La protección del hábitat debe ser prioritaria.
El hábitat es vital para las aves, por lo que todas nuestras actividades deben ser respetuosas con él y no causarle ningún daño. Debemos dejarlo todo, al menos, en las mismas condiciones que lo encontramos y, siempre que sea posible, deberemos contribuir en su mejora.
Resulta evidente que cualquier alteración en el hábitat puede influir en las aves como en el resto de los elementos que componen los ecosistemas y su biodiversidad. La buena conservación del hábitat resulta esencial para el bienestar de las aves. Como observadores de aves existen una serie de acciones que podemos realizar para contribuir a conservar (y mejorar) los hábitats de las aves durante nuestras visitas al campo:
·     En todo momento, nos comportaremos cívicamente y seremos un ejemplo de respeto a nuestro entorno.
·     No dejaremos ningún tipo de desperdicio.
·     Procuraremos mejorar el estado higiénico de los espacios que visitemos.
·     No dañaremos la flora ni otros elementos naturales del entorno, ni recolectando, ni moviéndolos o desplazándolos de lugar. Deberemos evitar voltear piedras para buscar anfibios y reptiles. Este simple gesto puede suponerles perder su hogar y refugio.
·     En nuestros recorridos trataremos de permanecer siempre en sendas y pistas, pisando lo menos posible fuera de ellas. A partir de ahí, dejaremos al ave que se acerque lo que quiera, desplazándose libremente. A menudo se obtienen así resultados sorprendentes.
·     Evitaremos ser ruidosos. Cualquier sonido alto, incluida nuestra voz, puede provocar la huida de la fauna del entorno.
3. Evitaremos alterar el comportamiento de los animales.
La tolerancia de las aves a las molestias de los humanos resulta muy diferente según la especie de que se trate y de la época del año. Debemos procurar no molestarlas en ningún momento, pero, muy especialmente, durante la época de cría, ya que podríamos provocar el abandono del nido, con la consiguiente pérdida de la puesta o de sus polluelos. Lo mismo ocurre en invierno, cuando las condiciones adversas causan una pérdida de energía difícil de compensar. También deberemos tener especial cuidado durante las épocas de migración y en cualquiera de los lugares donde las aves descansan y recuperan fuerzas antes de reemprender su viaje.
La mejor forma de saber si estamos molestando a un ave es comprobar si estamos alterando su comportamiento habitual a causa de nuestra presencia o forma de actuar. Para alguien no iniciado o con poca experiencia, resulta muy difícil saber en qué momento un ave está cambiando su comportamiento, pero para alguien experimentado, este hecho se puede predecir con bastante precisión antes de que tenga lugar, por lo que se trata de que aquellos que saben enseñen a los que aún no identifican esas señales. Un ave que deja su lugar de reposo, que huye de nuestra posición, que deja de alimentarse, que abandona un nido, que muestra signos de excitación o que simplemente empieza a mirarnos con inquietud es un ave que se siente amenazada; nos indica que nuestra presencia no es bienvenida y debemos retirarnos.
Este precepto es sin duda uno de los más importantes de este código, pues alude a muchas formas de actuar y de causar molestias, existiendo casos en los que toma una especial importancia porque afecta a aves o momentos y circunstancias en las que éstas son especialmente sensibles:
Aves nidificando: Las aves son especialmente sensibles en este momento de su ciclo vital por lo que se debe ser extremadamente cuidadoso en esta época. No nos acercaremos a los nidos y, si por casualidad pasamos cerca de uno, trataremos de estar el menor tiempo posible. Por supuesto, no se deben coger o tocar huevos y polluelos. Los asentamientos de colonias de cría son lugares a evitar ya que la molestia a un ave puede hacer que toda la colonia se levante de sus nidos exponiéndose a graves peligros.
Aves en celo: En época de celo resulta exigible rechazar en todo lugar el uso de señuelos o grabaciones para atraer la atención de las mismas. El gasto de energía que acarrea responder a estos señuelos, la exposición a los depredadores y la posibilidad de abandono del territorio suponen un riesgo inaceptable para un observador respetuoso.
Aves migratorias: No se debe molestar a las aves migratorias que descansan o se alimentan en las paradas que realizan. Su estado suele ser precario y necesitan de reposo para reponer fuerzas y continuar su viaje; cualquier actividad extra puede ser fatal para ellas. Especial cuidado se debe tener con las bandadas, ya que cuando unas pocas aves se levantan o alteran, todas las demás las seguirán.
Dormideros: Se deben tener las mismas precauciones que con las aves nidificando o descansando de sus viajes y no acercarse a los mismos. Un ave diurna espantada de su dormidero puede sufrir un accidente mortal al chocarse con un tendido eléctrico o elegir un nuevo dormidero que esté expuesto a la depredación o a molestias que la impidan descansar y recuperar fuerzas.
Aves débiles: Con temporales o nevadas se debe aumentar la distancia de seguridad con las aves, aunque éstas no huyan cuando uno se acerca. Probablemente, se vean imposibilitadas por su debilidad y nuestra presencia en muchas ocasiones las lleva a hacer “un último esfuerzo” que puede resultarles fatal.
4. Cuando encontremos una especie de ave en peligro, informaremos pero con precaución.
Si encuentras criando una especie en peligro y piensas que necesita protección, informa a SEO/BirdLife lo más rápidamente posible, en cualquiera de sus oficinas. Evitaremos dar a conocer su localización exacta en otros círculos, muy especialmente, en aquellos susceptibles de utilizar esta información para recolector los huevos o tratar de capturarla (viva o muerta). Estas citas de cría constituyen una información muy importante para el conocimiento y la protección de la especie. No debe visitarse el lugar donde está criando la especie a lo largo de este período.
Las especies de aves amenazadas (en peligro, vulnerables, etc. Hay varias categorías en el Libro Rojo de las Aves de España) presentan a menudo poblaciones escasas y/o localizadas. Cualquier molestia o alteración en su entorno puede poner en peligro su supervivencia, sobre todo si está criando, un momento especialmente sensible. Conocer sus localizaciones resulta esencial para poder hacerlas un seguimiento a cargo de especialistas autorizados y vigilar su bienestar. Esta norma también trata de hacer hincapié en la necesidad de informar a las autoridades competentes de aquellas aves que hallemos afectadas por impactos negativos (atropellos, electrocuciones, envenenamientos, caza ilegal, expolios de nidos, actuaciones negativas sobre el hábitat, etc.); de esta forma podemos localizar fuentes de impacto para las aves y así tomar medidas para su corrección. La recomendación de no visitar el lugar durante la cría, evidentemente, no afecta a los responsables autorizados del seguimiento de dichas aves para determinar el éxito o no de la nidificación del ave, aunque por supuesto, éstos deben hacer sus visitas con la mayor de las prudencias para no generar molestia alguna.
5. No deberemos acosar a las especies divagantes ni a las rarezas.
Las aves divagantes o rarezas no deben ser molestadas. Si localizamos alguna, debemos dar a conocer la observación a SEO/BirdLife a través del correo rarezas@seo.org para que sea evaluada por su Comité de Rarezas. En cualquier caso, procuraremos guardar la máxima discreción. La afluencia desmesurada de observadores de aves en esa zona puede ocasionar molestias a un ave que pueda estar exhausta después de un agotador viaje. Del mismo modo si creemos que se trata de un ave exótica podemos comunicarlo al Grupo de Aves Exóticas de SEO/BirdLife en su correo exoticas@seo.org.
La observación de rarezas o aves divagantes resulta una actividad muy atractiva pues siempre resulta gratificante tener novedades en el panorama avifaunístico local. En los últimos tiempos, con la difusión de Internet, esta actividad ha experimentado un notable auge y son muchos los observadores que acuden a ver las rarezas que aparecen en cualquier punto de nuestra geografía. Se han dado casos en los que por conseguir evidencias de su presencia (fotografías, una buena visión para obtener una descripción adecuada e incluso la captura para su anillamiento) la presión ejercida por los observadores ha llegado a generar molestias inaceptables. En estos casos, siempre ha de prevalecer el bienestar del ave, volviendo así al punto nº 1 de este código. Además, debemos de tener en cuenta que muchas de estas aves han llegado hasta nuestro territorio después de un duro viaje o a raíz de unas condiciones meteorológicas adversas y están debilitadas y en pobres condiciones físicas, por lo que necesitan de tranquilidad para poder reponerse. Enviar la información obtenida sobre estas aves al Comité de Rarezas es de vital importancia, pues este grupo de trabajo conforma con esta información la Lista de Aves de España. Con la información aportada por parte de otros observadores, se pueden obtener los patrones de presencia de estas aves en nuestro territorio y, en definitiva, un mejor conocimiento de las mismas y de los lugares que las acogen. Las aves exóticas a menudo interfieren con las especies autóctonas, de ahí la importancia de enviar también esta información al Grupo de Aves Exóticas (GAE).
6. Respeta en todo momento la normativa vigente sobre la protección de las aves.
Las aves están protegidas por la ley (Ley 42/2007 del Patrimonio natural y la Biodiversidad). Éste es el resultado del trabajo de varias generaciones de observadores de aves, científicos y aficionados.
Además de las leyes europeas y españolas al respecto, existen diversas normativas locales que afectan a Comunidades Autónomas y espacios naturales protegidos concretos. En el caso de estos últimos, conviene informarse bien de las mismas antes de visitarlos. Es cierto que por cómo están redactadas algunas leyes y normas parece que pueden ser interpretadas de varias formas; en caso de duda, nosotros nos acogeremos a la interpretación más prudente y respetuosa con las aves y su medio para poder garantizar su bienestar. No debemos pensar que por nuestros conocimientos y buenas intenciones tenemos el derecho a una interpretación más laxa y permisiva de las leyes respecto a otros usuarios; las normas siempre deben ser iguales para todos.
7. Respeta los derechos de los propietarios de las fincas.
Los derechos de los propietarios de la propiedad donde queremos acudir deben ser siempre respetados. No entrar en dichas fincas sin permiso previo y no salirse de los recorridos permitidos es esencial para la conservación de las especies.
Acceder sin permiso a un terreno particular puede constituir ya de por si un delito. Además, podemos generar problemas para las aves que habitan el lugar. Una finca con poco tránsito humano, por ser particular, puede favorecer la instalación de aves nidificantes o poblaciones que en otros lugares encontrarían más dificultades. Entrar repentinamente podría ocasionar molestias o daños si no se conoce bien el terreno, de ahí la importancia de mantenerse en los caminos públicos o entrar con el permiso o acompañados del propietario.
8. Respeta los derechos de las personas en la zona de observación.
Cuando coincidamos en la zona de observación con más visitantes, debemos tener en cuenta que tienen los mismos derechos que nosotros a disfrutar del entorno natural y de su avifauna.
Observar aves es una actividad que puede realizarse en todo tipo de lugares y, por lo general, resulta normal que haya otras personas observando aves o realizando otras actividades. Estas personas pueden estar desarrollando actividades profesionales o de ocio. En todo momento debemos ser respetuosos con las actividades de otros usuarios, no obstruyendo el paso ni ocupando en exclusiva determinadas áreas y evitando cualquier tipo de molestia.
En el caso de que las otras personas sean también observadores de aves, debemos ser discretos y no molestar, tanto cuando llegamos como cuando nos vamos, por ejemplo, al entrar o salir de un observatorio o al llegar o retirarnos de una posición de observación. No haremos ruidos molestos ni pasaremos por delante obstruyendo su visión. Por supuesto, tampoco actuaremos de forma que podamos espantar las aves que estén observando (también estaríamos interfiriendo con el punto 1 de este código). En áreas agrícolas resulta importante no bloquear los pasos de caminos, pistas y fincas con nuestros vehículos, porque probablemente algún agricultor puede hacer uso de ellos. Si nos alejamos del automóvil, aquél puede perder un tiempo precioso buscándonos para poderlo retirar. En los lugares de observación podemos hallar aperos u objetos pertenecientes a la población local, especialmente en áreas rurales. Aunque éstos estorben nuestra actividad de observación no justifica su retirada sin permiso del propietario, y en caso de moverlo, lo volveremos a dejar como estaban al irnos. Actuar de modo respetuoso y generoso con el resto de los usuarios contribuye a dar una imagen positiva del colectivo de observadores de aves.
9. Comparte tus citas con otros observadores locales.
Muchos de los conocimientos sobre las especies que tenemos hoy en día es el resultado de la suma de las citas compartidas voluntariamente por muchos observadores de aves. Por este motivo sería conveniente que tus citas se añadieran a las anteriores para lograr un mejor conocimiento y una mayor protección y conservación de las aves.
Evidentemente, se trata de una recomendación y no una exigencia, pero hay que indicar que el aporte de citas e información añade conocimiento que contribuye a la conservación. A menudo, creemos que revelar determinada información (nidos, presencia de aves escasas, etc.) puede ser contraproducente para dichas aves, pero son también muchos los casos en los que se han llegado a destruir lugares por no conocer su valor. Por otro lado, es común la idea de que los datos que obtenemos carecen de valor científico: una idea equivocada, pues muchos de los seguimientos que se llevan a cabo y los conocimientos que se adquieren con ellos, en particular sobre las aves más comunes, tienen su base en un amplio colectivo de colaboradores (no necesariamente expertos) que aportan citas locales, que unidas a otras muchas, conforman una información más global de gran valor (ver ejemplos como los programas Atlas, SACRE, NOCTUA, etc. en la web de SEO/BirdLife en el apartado de Seguimiento de Aves: www.seguimientodeaves.com, para conocer estos programas)
10. Compórtate como te gustaría que otros se comportaran en tu zona.
Un buen comportamiento y el seguimiento de estas sencillas normas, convierte a los observadores en embajadores de la conservación de las aves y de sus hábitats.
El mejor modo de difundir este código de conductas y de lograr el respeto para nuestro colectivo es, sin duda, practicar con el ejemplo. Por supuesto, estas normas y consejos son aplicables a cualquier lugar al que vayamos.

Más información: http://www.seo.org/media/docs/MBP_Turmismo_Ornotologico.pdf


PAUTAS A SEGUIR DE LOS ALOJAMIENTOS ADHERIDOS A GOYARCYL

Los alojamientos tienen que tener en cuenta la gran responsabilidad en relación a la sostenibilidad de sus establecimientos y la conservación de los valores ecológicos y culturales del territorio y teniendo en cuenta esto se deberán de cumplir los siguientes puntos:

- No utilizaremos aves y fauna disecada como elementos decorativos.
- Evitaremos la tenencia de aves enjauladas y/o de especies exóticas.
- Cumpliremos la normativa correspondiente: ruidos, vertidos, residuos peligrosos…, Minimizaremos la generación de residuos y los separaremos adecuadamente para favorecer su tratamiento posterior, siempre que el pueblo o localidad tenga los diferentes contenedores para realizar la separación de dichos residuos
- Evitaremos materiales con sustancias nocivas.
- Elegiremos en lo posible materiales y productos ecológicos con certificaciones que garanticen una gestión ambiental adecuada.
- Indicaremos en qué idiomas se puede atender al cliente
- Facilitaremos: mapas y folletos con información sobre senderos, rutas ornitológicas y naturalistas, observatorios de aves, miradores y lugares recomendados para observación de fauna, centros de interpretación de la naturaleza, de visitantes, museos, etc.
- Dispondremos de una biblioteca básica sobre aves en general y del territorio o región
- Utilizaremos las empresas de GOYARCYL para ofrecer rutas guiadas concertadas con guías- intérpretes de empresas de turismo de naturaleza, o facilitaremos sus direcciones o formas de contacto.



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